Roberto Lencina: “En la ciudad no hay circulante de dinero y la situación es crítica”

El secretario del Sindicato de Empleados de Comercio, Roberto Lencina, analizó en el programa Primera Persona la situación que atraviesa el comercio de Concepción del Uruguay y advirtió sobre la fuerte caída del consumo, el aumento de los alquileres y la falta de dinero circulante.
01/09/2026

Lencina sostuvo que la principal problemática que observan desde el sector es que “no hay dinero circulante en la calle”, situación que repercute directamente en las ventas de los comercios.

“Al no haber dinero circulante en la calle, los comerciantes no están pudiendo vender”, señaló. A esto, agregó, se suma el incremento de los alquileres comerciales, que según explicó representan una dificultad cada vez mayor para los pequeños y medianos comerciantes.

El dirigente gremial consideró que la situación económica es crítica tanto a nivel nacional como provincial y local. En ese contexto, destacó especialmente el impacto que tuvo en la ciudad el cierre de la planta de Granja Tres Arroyos, al señalar que se trata de alrededor de 700 trabajadores cuyos ingresos anteriormente quedaban en la economía local.

“Son 700 personas que ese dinero quedaba acá en la ciudad, que no se iba a otro lado”, afirmó.

Lencina también cuestionó las dificultades que atraviesan los pequeños y medianos empresarios y sostuvo que las políticas económicas deberían contemplar a ese sector. En su opinión, de mantenerse el escenario actual, la situación podría profundizarse a nivel local, provincial y nacional.

“Ves que no hay movimiento”
Consultado sobre lo que observa diariamente al recorrer el centro de Concepción del Uruguay, Lencina describió una ciudad con cada vez menos movimiento comercial.

“Vos andás en el centro a la tarde y ves que no hay movimiento. Ni siquiera gente caminando, salvo un sábado o un domingo que la gente por ahí sale a distraerse”, manifestó.

Para el secretario de Empleados de Comercio, el escenario actual se viene observando desde hace más de un año y constituye una señal de alerta para el sector.

También se refirió a la llegada de grandes empresas y nuevos comercios. Planteó interrogantes respecto de cuánto tiempo permanecen algunos de esos emprendimientos en la ciudad y sobre las condiciones laborales de sus trabajadores.

En ese sentido, señaló la necesidad de mayores controles para determinar si los empleados están correctamente registrados y bajo qué modalidad cumplen sus jornadas laborales.

El impacto del cierre de Tres Arroyos
Durante la entrevista, Lencina insistió en que el cierre de la planta de Granja Tres Arroyos tuvo un fuerte impacto sobre la economía de Concepción del Uruguay.

Según explicó, existen trabajadores que llevan meses sin cobrar sus salarios y otros que durante más de un año vienen percibiendo sus haberes de manera fraccionada. También mencionó que ya se enviaron más de 500 telegramas, mientras que todavía existiría incertidumbre respecto de otros trabajadores.

Frente a esta situación, consideró que la solución debe involucrar a los distintos niveles del Estado.

“Los tres representantes se tienen que juntar en algún momento y tratar de darle una solución a la empresa para que continúe trabajando”, sostuvo, en referencia a los gobiernos nacional, provincial y municipal.

Menos empleados trabajando los sábados
Otro de los aspectos abordados durante la entrevista fue la actividad comercial durante los sábados. Lencina explicó que, de acuerdo con el convenio colectivo, la jornada semanal contempla ocho horas de lunes a viernes y cuatro horas y media los sábados, hasta las 12:30.

El dirigente señaló que muchos comercios permanecen cerrados durante la tarde de los sábados y que, en algunos casos, es el propio propietario quien se ocupa de abrir y atender el local.

Para Lencina, esto también refleja la caída del movimiento comercial: abrir durante más horas implica afrontar mayores costos de luz y otros gastos cuando no existe suficiente cantidad de clientes.

Finalmente, vinculó esta situación con los hábitos de consumo y dejó una frase que, según sostuvo, representa una de las señales más claras del deterioro del poder adquisitivo: “Cuando la gente en el supermercado empieza a comprar la comida en cuotas, es porque la situación está mala”.

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