¿Y si defendemos la Argentina todos los días y no cada cuatro años?

La pasión por la Argentina no debería aparecer únicamente cada cuatro años, cuando juega la Selección. También debería estar presente cuando se debaten leyes que muchos consideran trascendentales para el futuro del país.
05/08/2026

Hace apenas un mes, la Argentina estaba unida por el fútbol. Millones dejaron de lado las diferencias políticas, sociales y personales para defender una camiseta y responder a la ola de críticas que llegaba desde el exterior. Por unos días, el país volvió a ser uno solo.

La pregunta es, ¿por qué esa unidad desaparece cuando lo que está en discusión es el propio país?

Mientras la atención estaba puesta en otra parte, comenzó el debate sobre modificaciones a la Ley de Tierras. Quienes rechazan el proyecto advierten que podría facilitar un mayor acceso de capitales extranjeros a tierras argentinas y abrir interrogantes sobre el control de recursos estratégicos.

Más allá de la posición política de cada uno, la discusión merece ser conocida. Porque cuestionar un proyecto de ley no convierte automáticamente a nadie en kirchnerista, radical o de cualquier otro espacio. Hay temas que deberían trascender la grieta.

Si para defender una camiseta millones de argentinos son capaces de unirse, ¿por qué no ocurre lo mismo cuando se habla del territorio, del agua y de los recursos que pertenecen al país?

La historia argentina está marcada por quienes lucharon por esta tierra. San Martín no imaginó una patria para que sus ciudadanos permanecieran indiferentes cada vez que se debate el destino de su territorio. Informarse, participar y exigir explicaciones también es una forma de defender la soberanía.

Las movilizaciones y el rechazo de distintos sectores ya lograron que el Gobierno retirara uno de los capítulos más cuestionados del proyecto. Eso demuestra que cuando la sociedad presta atención y hace oír su voz, las decisiones pueden cambiar.

La pasión por la Argentina no debería aparecer únicamente cada cuatro años, cuando juega la Selección. También debería estar presente cuando se debaten leyes que muchos consideran trascendentales para el futuro del país.

Porque el patriotismo no se mide solo por cantar el himno o festejar un gol. También se demuestra leyendo, preguntando y defendiendo aquello que cada ciudadano considera parte del interés nacional.

Y una última reflexión, si algún día el territorio deja de ser una prioridad para los propios argentinos, difícilmente lo sea para quienes solo lo ven como una oportunidad de negocio.

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