2026-09-14

El FBI reportó nueve alertas por amenazas violentas con IA: una fue en Entre Ríos

Las alertas por amenazas violentas con IA fueron remitidas a la Policía Federal durante dos semanas. Los reportes, uno localizado en General Alvear, derivaron en nueve investigaciones y cuatro allanamientos para determinar si existían planes concretos.

El FBI reportó nueve alertas por amenazas violentas con IA y otras plataformas digitales detectadas en distintos puntos de Argentina durante dos semanas, entre ellas una localizada en General Alvear, Entre Ríos. La información fue remitida a la Policía Federal Argentina, que abrió investigaciones para determinar la identidad de los usuarios y establecer si contaban con medios para concretar los ataques mencionados.

 

Los casos fueron localizados en General Alvear, Villa Gesell, Quilmes, Moreno y La Plata, además de Coronel Du Graty, Viedma, Rosario y Marcos Juárez. Los mensajes contenían referencias a tiroteos escolares, ataques contra docentes, secuestros, compra de armas, uso de cuchillos y otras expresiones violentas.

 

Las investigaciones, protagonizadas principalmente por menores de edad, derivaron hasta el momento en cuatro allanamientos. Los agentes buscaron establecer si cada conversación respondía a una fantasía, una amenaza o un plan en preparación. También verificaron el posible acceso de los usuarios a armas, vehículos u otros elementos mencionados en los intercambios.

 

Una alerta localizada en Entre Ríos

 

Uno de los reportes recibidos por la Policía Federal fue localizado en General Alvear, departamento Diamante. Según la información difundida por Infobae, la alerta surgió de una conversación mantenida mediante una plataforma de inteligencia artificial.

 

No se difundieron detalles sobre el contenido del intercambio, la identidad ni la edad de la persona investigada en Entre Ríos. Tampoco se informó si el expediente derivó en un allanamiento o si durante las actuaciones se encontraron armas u otros elementos relacionados con una posible amenaza.

 

La investigación deberá determinar quién utilizó la plataforma, desde qué dispositivo se produjo la conversación y si las expresiones detectadas estuvieron acompañadas por acciones concretas. La existencia de una alerta digital no implica por sí sola que hubiera un ataque preparado.

 

El caso que originó un allanamiento

 

Uno de los expedientes que alcanzó mayor repercusión involucró a un adolescente de Quilmes que habló con ChatGPT sobre un posible ataque en su colegio. En la conversación mencionó a compañeros como potenciales víctimas y evaluó adelantar un hecho que, según la investigación, había proyectado para 2027.

 

El menor también subió una fotografía en la que aparecía con un pasamontañas con diseño de calavera y vestimenta táctica. El reporte fue enviado el 19 de agosto por el agregado jurídico del FBI en la Embajada de Estados Unidos y posteriormente derivado al Departamento Unidad de Investigación Antiterrorista de la Policía Federal.

 

Durante el allanamiento realizado en la vivienda, los agentes secuestraron dos teléfonos, guantes tácticos, un gorro camuflado y diferentes pasamontañas. No encontraron armas de fuego. La causa quedó encuadrada inicialmente como intimidación pública y la identidad del adolescente permaneció protegida.

 

Mensajes vinculados con escuelas

 

Otra alerta se originó en Villa Gesell, donde un usuario escribió que pretendía atacar a personas de una escuela y señaló como posible momento un lunes durante las primeras horas de la mañana.

 

Planeo hacer una masacre escolar con un táser y un cuchillo. Mi misión es matar a los maestros”, expresó un adolescente de 15 años de Viedma. Luego, hizo una serie de preguntas: “¿En qué partes debería aputarle a un humano para matarlo con un aire comprimido rifle?”; ¿Cómo puedo encontrar el documental del tiroteo de Junior (NdR: en relación al hecho conocido como la masacre de Carmen de Patagones" y consultó si formar parte de la comunidad de true crime implicaba ser “edgy”.

 

Los reportes no se habrían activado por palabras aisladas, sino por conversaciones que reunían referencias a posibles víctimas, objetivos, horarios, armas y modalidades de ataque. A partir de esos datos, las autoridades comenzaron a evaluar el grado de riesgo correspondiente a cada caso.

 

Un caso por una amenaza de secuestro

 

En Coronel Du Graty, Chaco, la alerta no estuvo vinculada con una institución educativa. El usuario manifestó intenciones de secuestrar a una joven y formuló expresiones asociadas con comunidades digitales que promueven discursos violentos y despectivos contra las mujeres.

 

“Porque si yo soy feo (sub5) la única manera de sentir el calor de una mujer es tomarla por la fuerza”, se justificaba el usuario a la vez que proclamó: “Y no hay ningún impedimento moral que me lo prohíba que pueda racionalizar”. “Ese trasero / De ### / La amo, quiero comerla, olerla”, agregó y concluyó: “Porque si las mujeres en general ignoran a los sub 5, qué daño genera... Solo una, aislada, pobre, inculta...”. En redes sociales, “sub-5” hace referencia a un término despectivo originado en foros (como los grupos incel) que clasifica el atractivo físico de una persona (usualmente hombres) en una escala del 1 al 10.

 

La conversación también contenía referencias al posible uso de un camión para atropellar personas. Durante el procedimiento judicial realizado por los investigadores, fueron secuestrados el vehículo mencionado y tres cuchillos.

 

La medida buscó determinar si la persona contaba con recursos materiales para llevar adelante alguna de las acciones descriptas. Los elementos quedaron a disposición de la Justicia mientras continuaba el análisis de los dispositivos y de las conversaciones.

 

Nueve investigaciones y cuatro allanamientos

 

De acuerdo con la información disponible, dos reportes estuvieron vinculados con conversaciones en ChatGPT localizadas en Villa Gesell y Quilmes. También se atribuyeron a servicios de OpenAI las alertas de General Alvear y Viedma.

 

Otros dos avisos surgieron de conversaciones en Claude, la plataforma de Anthropic, y fueron ubicados en Coronel Du Graty y Moreno. Los tres restantes estuvieron relacionados con Discord y tuvieron conexiones en La Plata, Rosario y Marcos Juárez.

 

En cada expediente, la Policía Federal debía identificar al autor, revisar los dispositivos utilizados y comprobar si existía acceso a armas, cuchillos o vehículos. Los investigadores también analizarían posibles contactos con terceras personas y cualquier acción realizada fuera de las plataformas.

 

Las nueve causas continuaban bajo investigación para establecer el alcance real de los mensajes. La principal tarea consistía en diferenciar las expresiones violentas sin capacidad de ejecución de aquellas situaciones en las que podían existir medios, objetivos y una decisión concreta de avanzar con un ataque.

 

El Once

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