Hoet cuestionó la propuesta de construir un hotel en la Reserva Isla del Puerto

El ingeniero Leonardo José Hoet realizó un extenso análisis de la iniciativa planteada por el concejal Pablo Presas para avanzar con un hotel de categoría, centro de convenciones, gastronomía, wellness y actividades recreativas en la Reserva Natural y de Usos Múltiples Isla del Puerto. Cuestionó datos de la presentación y advirtió sobre el impacto ambiental que podría generar una mayor actividad humana en el lugar.

 

El debate por el futuro de la Reserva Natural y de Usos Múltiples Isla del Puerto volvió a instalarse en Concepción del Uruguay a partir de una propuesta del concejal Pablo Presas, quien planteó la posibilidad de desarrollar en el sector un hotel de categoría acompañado por un centro de convenciones, gastronomía, servicios de wellness y actividades recreativas.

Ante esta iniciativa, el ingeniero Leonardo José Hoet difundió un extenso análisis en el que cuestionó distintos aspectos de la propuesta y defendió la preservación del área natural.

Uno de los primeros puntos señalados está relacionado con la ubicación del Faro Stella Maris en la imagen utilizada para presentar el proyecto. Según Hoet, la localización mostrada no coincide con la posición real del faro y sostuvo que existe una diferencia de aproximadamente 350 metros.

El ingeniero precisó además las coordenadas que, según indicó, corresponden a la ubicación real del faro y recordó que la estructura se encuentra aproximadamente 140 metros dentro del río Uruguay.

Cuestionamientos sobre los servicios en los ranchos
Otro de los aspectos observados por Hoet está relacionado con la afirmación de que algunos de los denominados “ranchos” existentes en la zona cuentan con servicios.

Según explicó, la presencia de iluminación en algunos de esos lugares no significa que dispongan de una conexión a la red eléctrica. Señaló que pueden utilizarse grupos electrógenos, baterías, paneles solares o molinos de viento.

En ese sentido, afirmó que los ranchos no cuentan con energía eléctrica de red, cloacas, agua corriente, barrido ni alumbrado público.

Para Hoet, estas diferencias entre la realidad del lugar y lo expresado en la propuesta generan dudas respecto del conocimiento que existe sobre las características de la reserva.

El impacto sobre la fauna y la actividad nocturna
El principal cuestionamiento del ingeniero está vinculado al impacto que podría provocar un emprendimiento hotelero dentro de un área natural protegida.

Hoet puso especial énfasis en la actividad durante la noche y recordó que actualmente la Isla del Puerto permanece cerrada entre las 0 y las 7.

Explicó que los horarios de apertura y cierre de parques naturales, reservas y otras áreas protegidas tienen, entre sus objetivos, reducir la intervención humana sobre los ciclos naturales de la fauna.

En ese contexto, planteó qué ocurriría con el funcionamiento de un hotel durante esas horas y preguntó si se exigiría apagar las luces, evitar ruidos y restringir el ingreso y egreso de huéspedes durante la madrugada.

“¿Usted cree que poniendo un hotel en un sitio así no afecta la fauna?”, planteó Hoet, quien utilizó como ejemplo la presencia de establecimientos hoteleros en el área de las Cataratas del Iguazú para advertir sobre los efectos que puede tener la actividad humana sobre la fauna.

Antecedentes de la Isla del Puerto
Hoet también sostuvo que la idea de “pensar diferente” respecto de la Isla del Puerto no sería nueva y recordó que, durante la planificación original del espacio, ya habrían existido propuestas para instalar un hotel en el sector.

En ese sentido, invitó a revisar los antecedentes del proyecto original de la Isla del Puerto y las razones por las cuales aquella iniciativa no pudo concretarse.

Además, planteó una serie de puntos que considera pendientes de cumplimiento vinculados con el proyecto que dio origen a la actual reserva.

Entre ellos mencionó el diseño original del paseo del Faro Stella Maris y pidió comparar aquella propuesta con la obra finalmente ejecutada.

También recordó que el proyecto contemplaba plantar tres árboles por cada ejemplar que fuera retirado y señaló que, de acuerdo con sus estimaciones, durante la construcción se habrían extraído más de 3.000 árboles.

“Saquen la cuenta de cuántos se deberían haber plantado”, expresó.

Guardafaunas y control del área
Otro de los cuestionamientos está relacionado con el control y la protección de la reserva.

Hoet sostuvo que el estudio de impacto ambiental realizado para el proyecto Isla del Puerto establecía la necesidad de contar con un plantel de al menos seis guardafaunas.

Sin embargo, afirmó que actualmente existe solamente un puesto de guardafauna y destacó las gestiones realizadas por la directora del espacio para conseguirlo.

Para el ingeniero, estos antecedentes deberían ser considerados antes de analizar nuevas obras dentro de la reserva.

“¿Usted cree que un particular se haría cargo de todo eso?”, preguntó al referirse a las obligaciones de preservación y control que implicaría un nuevo emprendimiento.

El agua potable, otra preocupación
En la parte final de su análisis, Hoet trasladó la discusión hacia otro problema que considera prioritario para la ciudad: el suministro de agua potable.

Propuso realizar un ejercicio sobre qué sucedería si volviera a romperse el caño que lleva el agua desde la toma hasta la planta potabilizadora, como ocurrió semanas atrás.

En ese sentido, advirtió sobre las dificultades que podría generar una nueva rotura en un contexto de creciente del río Uruguay y mencionó especialmente el escenario de crecida que podría producirse ante el fenómeno climático que denomina “Super Niño”.

“De esas cosas se debería ocupar y no de traer salas de juego a la ciudad”, cuestionó Hoet, quien de esta manera vinculó su crítica a la propuesta de nuevos emprendimientos con lo que considera prioridades vinculadas a los servicios esenciales.

El ingeniero cerró su planteo con una frase que sintetiza su posición respecto del debate por el futuro de la Isla del Puerto: “La naturaleza no es nuestra, se la hemos pedido prestada a las generaciones venideras”.

La discusión sobre qué actividades pueden desarrollarse dentro de la Reserva Isla del Puerto vuelve así a quedar planteada entre quienes impulsan nuevas alternativas para potenciar el espacio y quienes consideran que su principal valor reside precisamente en conservar sus características naturales.

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