Prefectura rindió homenaje al ayudante principal post mortem Enrique Arturo Jardón

La Prefectura Naval Argentina, a través de la dependencia de Concepción del Uruguay, llevó a cabo una ceremonia conmemorativa con motivo del 29º aniversario del fallecimiento en cumplimiento del deber del ayudante principal post mortem Enrique Arturo Jardón.

La Prefectura Naval Argentina, a través de la dependencia de Concepción del Uruguay, llevó a cabo una ceremonia conmemorativa con motivo del 29º aniversario del fallecimiento en cumplimiento del deber del ayudante principal post mortem Enrique Arturo Jardón, en un emotivo acto realizado en el cementerio local de esta ciudad, con el propósito de honrar su memoria y mantener vivo el legado de valentía, entrega y vocación de servicio que dejó a la Institución y a la comunidad.

La jornada contó con la presencia del  Prefecto de Zona Bajo Uruguay, prefecto mayor Manuel Enrique Barreiro, el jefe de la Prefectura Concepción del Uruguay, prefecto principal Roberto Silvio Daniel Fernández, la viuda del suboficial homenajeado, Ramona Rosa Almada de Jardón, junto con sus hijos, el presidente municipal, José Eduardo Lauritto  y de personal de las Fuerzas Armadas y de Seguridad, representantes del Círculo de Suboficiales de la Institución e invitados especiales.

Durante el acto se realizó una invocación religiosa a cargo del diácono Rubén González. Seguidamente, se pronunciaron palabras alusivas en homenaje al suboficial, recordando su heroica actuación y destacando los valores humanos y profesionales que guiaron su accionar. Posteriormente, se efectuó la colocación de una ofrenda floral como símbolo del respeto, la gratitud y el reconocimiento permanente de la Institución. La ceremonia concluyó con un minuto de silencio en su memoria.

El homenaje permitió evocar uno de los episodios más conmovedores de la historia de la Prefectura Naval Argentina, protagonizado por el entonces ayudante de segunda Enrique Arturo Jardón el 10 de octubre de 1997, cuando, tras cumplir con sus obligaciones de servicio, emprendía el regreso a su hogar a bordo de la lancha Trans Uruguay, en compañía de otras 91 personas.

Durante la navegación por la confluencia de los ríos Paraná Guazú y Paraná Miní, a unos 56 kilómetros del puerto de Tigre, la embarcación sufrió un incendio de grandes proporciones que desencadenó una situación de extrema gravedad. En medio de la emergencia, numerosos pasajeros se arrojaron al agua en un desesperado intento por salvar sus vidas, quedando  expuestos a las difíciles condiciones del lugar.

Fue entonces cuando Jardón, demostrando una extraordinaria entereza y un profundo sentido de solidaridad, no dudó en arrojarse al agua para auxiliar a quienes se encontraban en peligro. En circunstancias de enorme riesgo, luchando contra la corriente y el agotamiento físico, logró rescatar a siete personas, entre ellas un niño de apenas dos años.

Sin embargo, su accionar no se limitó a ese primer esfuerzo. Impulsado por su vocación de servicio y por el imperativo de proteger la vida humana, regresó una y otra vez a la zona del siniestro para procurar salvar a más sobrevivientes. En su último intento, luego de realizar un esfuerzo físico extremo y encontrarse prácticamente sin fuerzas, desapareció en las aguas, entregando su vida en el cumplimiento de un acto de heroísmo y abnegación.

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