Nínawa Daher: la periodista que hizo de la verdad una forma de caridad
Hay vidas que trascienden el tiempo y siguen interpelando incluso a quienes no tuvieron la oportunidad de conocerlas personalmente. La historia de Nínawa Daher es una de ellas.
Nacida el 3 de octubre de 1979, fue abogada con diploma de honor y hablaba inglés, árabe y francés. Llegó a la televisión a través del trabajo y la preparación profesional. Se desempeñó en C5N, donde cubrió asuntos internacionales y condujo Resumen de medianoche. También trabajó en Canal 7 al frente de Desde el aljibe, un ciclo dedicado a dar voz a la colectividad vinculada con sus raíces.
Pero su legado, como destaca el periodista y editor Néstor Ojeda, va más allá de su trayectoria frente a las cámaras.
Quienes compartieron el trabajo con ella recuerdan su preparación, su compromiso profesional y el respeto hacia las personas que estaban del otro lado de la pantalla. Para Daher, la ética ocupaba un lugar central en el ejercicio del periodismo.
En un oficio en el que muchas veces prevalece el impacto, su camino estuvo marcado por la búsqueda de la verdad, el rigor y la responsabilidad de comunicar sin perder de vista la dignidad humana.
Una vocación que también fue espiritual
Daher integraba un grupo de periodistas católicos que sostenía como lema comunicar con verdad y vivir con esperanza. Esa convicción, señala Ojeda, no era solamente una declaración de principios, sino una manera de entender su profesión y su vida.
En 2010 dejó escritos unos versos en los que expresaba su deseo de repartir sus alas para que el mundo pudiera volar con su energía. Leídos desde el presente, esos versos adquieren un significado especial a la luz de lo que ocurrió después.
La noche del 9 de enero de 2011, un accidente de tránsito en Buenos Aires terminó con su vida. Tenía apenas 31 años.
Su muerte dejó un profundo dolor en su familia, sus compañeros y quienes seguían su trabajo. Sin embargo, el recuerdo de Nínawa se transformó también en una iniciativa solidaria.
Un legado que continúa
Su familia impulsó la Fundación Nínawa Daher, desde donde se promueven proyectos vinculados con la accesibilidad, el arte para personas ciegas y el otorgamiento de becas.
De ese modo, el deseo de compartir sus alas encontró una forma concreta de continuar a través de acciones destinadas a otras personas.
Actualmente, según lo consignado por Ojeda y la información atribuida a la familia, la causa de Nínawa Daher figura entre las causas en inicio de la Conferencia Episcopal Argentina y se encuentra en Roma, a la espera del dictamen del Dicasterio para las Causas de los Santos.
El eventual reconocimiento eclesiástico corresponde a las autoridades de la Iglesia, que deberán evaluar los antecedentes de la causa.
Mientras tanto, su historia invita a reflexionar sobre la relación entre la fe, la vocación y el ejercicio del periodismo.
La verdad como servicio
Al recordar a Nínawa Daher, Néstor Ojeda plantea una pregunta que conserva vigencia para quienes trabajan en los medios: ¿es posible comunicar la verdad sin herir la dignidad de nadie? ¿Se ejerce el periodismo como un servicio o se lo utiliza en beneficio propio?
La reflexión recupera una dimensión esencial de su legado: la posibilidad de entender la comunicación como una forma de servicio a los demás.
A quince años de su muerte y en el día en que habría cumplido 47 años, Nínawa permanece en el recuerdo de quienes valoran su trayectoria y su compromiso.
Su historia sigue invitando a pensar en un periodismo que no se limite a informar, sino que también respete, acompañe y contribuya a construir una sociedad más humana.
Fuente: Néstor Ojeda, periodista y editor de Catolic.ar.