El Niño en el Litoral: advierten sobre posibles crecidas y reclaman planes de contingencia
El fenómeno climático de El Niño, que podría intensificar las precipitaciones en distintas regiones del país, genera preocupación por sus posibles consecuencias en el Litoral argentino. En este contexto, el ingeniero hidráulico y civil Claudio Velazco señaló que la planificación anticipada y la preparación de los municipios serán fundamentales para reducir los riesgos ante posibles inundaciones.
En diálogo con APFDigital, el especialista explicó que los pronósticos contemplan un incremento significativo de las lluvias, aunque aclaró que no es posible anticipar con precisión la intensidad de cada tormenta. Según indicó, los acumulados trimestrales podrían llegar a duplicar los valores estadísticos normales.
Velazco señaló que las proyecciones ubican a la provincia de Buenos Aires, La Pampa y, especialmente, al Litoral entre las regiones que podrían verse más afectadas, con precipitaciones entre un 30% y un 80% superiores a los promedios históricos.
El Litoral, ante el riesgo de grandes crecidas
El especialista identificó a Misiones, Formosa, Corrientes, Entre Ríos, Santa Fe y el Delta como zonas especialmente expuestas a los efectos del fenómeno climático.
Según explicó, el riesgo no depende solamente de las lluvias que se registren en cada localidad, sino también del agua que llegue desde las cuencas superiores de Brasil a través de los ríos Paraná, Paraguay y Uruguay.
En ese sentido, detalló que el río Uruguay recibe aportes de una cuenca de aproximadamente 155.000 kilómetros cuadrados en territorio brasileño. Por su parte, el Paraná, a la altura de Corrientes, recibe los escurrimientos de una cuenca de alrededor de 1.260.000 kilómetros cuadrados.
Esta situación puede provocar que las precipitaciones registradas aguas arriba se traduzcan, tiempo después, en aumentos importantes del caudal de los ríos que atraviesan la región.
Velazco mencionó distintos episodios recientes, entre ellos la apertura de compuertas de la represa hidroeléctrica de Itaipú y las crecidas registradas en las Cataratas del Iguazú, como ejemplos de las dificultades que pueden presentarse cuando se acumulan grandes volúmenes de agua en las cuencas superiores.
También hizo referencia a un episodio ocurrido en El Dorado, en São Paulo, donde las lluvias acumuladas de 119 milímetros en 72 horas provocaron una suba de 8,50 metros en el nivel del río Ribeira en apenas tres días.
La infraestructura hidráulica y sus limitaciones
Al analizar la capacidad de respuesta del país frente a eventos de esta magnitud, Velazco advirtió sobre el déficit histórico de infraestructura hidráulica en Argentina.
El ingeniero sostuvo que las deficiencias estructurales no pueden resolverse de manera inmediata, ya que las obras de gran escala requieren inversiones sostenidas durante años y políticas públicas que se mantengan en el tiempo.
Por ese motivo, consideró que, ante la posibilidad de un período de precipitaciones intensas, la respuesta no puede depender exclusivamente de la construcción de nuevas obras, sino que también debe contemplar medidas que puedan implementarse a corto plazo.
El papel de los municipios y los planes de contingencia
Velazco remarcó que los gobiernos locales tienen un papel central en la preparación frente a posibles inundaciones. Entre las medidas prioritarias, mencionó la elaboración de planes de contingencia, el mantenimiento y la limpieza de los sistemas de desagüe y la preparación de los equipos de emergencia.
Además, destacó la importancia de informar y preparar a la comunidad para que los vecinos sepan cómo actuar ante episodios climáticos extremos.
El especialista planteó que estas tareas requieren decisiones políticas y la conformación de equipos interdisciplinarios que integren a los profesionales y las áreas técnicas de cada municipio.
En ese marco, sostuvo que la planificación previa puede marcar una diferencia en la protección de la población y en la capacidad de respuesta ante una emergencia.
Un fenómeno que requiere preparación a largo plazo
El ingeniero también señaló que los efectos de El Niño deben analizarse dentro de un escenario climático que exige medidas de prevención sostenidas.
A su entender, además de los planes de contingencia y las obras hidráulicas, resulta necesario fortalecer las políticas ambientales, evitar los desmontes y promover acciones para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.
Velazco concluyó que, si bien no es posible modificar las condiciones climáticas, sí se pueden adoptar medidas para disminuir sus consecuencias. En ese sentido, insistió en la necesidad de combinar planificación, inversión en infraestructura y preparación comunitaria para afrontar futuros episodios de lluvias intensas y crecidas.
El especialista cuenta con más de 30 años de trayectoria en infraestructura pública y se desempeña como consultor y planificador de obras hídricas.
Fuente: APFDigital.