La Fraternidad concretó la adquisición del inmueble de Rocamora 420
La operación quedó formalizada con la firma de la escritura y constituye un nuevo paso en el proceso de crecimiento y consolidación patrimonial de la Asociación, que proyecta incorporar el inmueble a sus futuras necesidades de infraestructura educativa, universitaria e institucional.
El acto de firma de la escritura contó con la presencia del presidente de la Asociación Educacionista La Fraternidad (AELF), Héctor Sauret; el secretario general de AELF, Juan Ramírez; el presidente de COPUL, Diego Carlos Vázquez; y el secretario de COPUL, Néstor Gustavo Bonus, la escribana Maria José Sarjanovich, dando fe pública del acto y demás de representantes y miembros de ambas instituciones.
Durante el encuentro, Héctor Sauret destacó la importancia de la operación y agradeció la presencia de las autoridades de COPUL.
“Hoy estamos acá todos muy contentos recibiendo a los amigos de COPUL, con el propósito de generar una compraventa, el acto típico central del comercio y del Código Civil. Para nosotros es un paso muy importante”, expresó el presidente de La Fraternidad.
Un vínculo que trasciende la operación
Más allá de la adquisición del inmueble, durante el acto se puso especial énfasis en el vínculo entre ambas instituciones y en la posibilidad de generar nuevas instancias de colaboración.
Desde COPUL se destacó la manera en que se desarrolló el proceso de negociación y el vínculo institucional generado durante la operación.
“Muchas gracias por lo rápido que se hizo la gestión, por el ida y vuelta tan ameno de todo el negocio y del recibimiento que siempre hemos tenido”, se expresó durante el encuentro.
En la misma línea, se remarcó que la operación representa una oportunidad para fortalecer los vínculos entre instituciones de la ciudad.
“Más allá de la operación creo que es muy importante el vínculo entre dos instituciones”, se señaló. “Tiene que servir esto para poder estar más juntos en lo que les podamos, crear vínculos que sean positivos para la ciudad”.
Sauret retomó esa idea y planteó la posibilidad de profundizar la relación entre La Fraternidad y COPUL a partir de esta nueva etapa.
“Me parece que es un momento para que nos hermanemos, y nos conozcamos y podamos recurrir a COPUL en otras definiciones”, sostuvo.
Una historia compartida
Durante el encuentro también se hizo referencia a la historia de ambas instituciones y a sus vínculos con el desarrollo de Concepción del Uruguay.
Sauret recordó particularmente la figura del doctor Juan Egidio Lacava, a quien vinculó con los orígenes tanto de COPUL como de la Universidad de Concepción del Uruguay.
“COPUL se crea una década antes que la Universidad de Concepción del Uruguay y viene a mi memoria una figura, yo diría un fundador de ambas instituciones, el doctor Juan Egidio Lacava”, recordó.
Según relató, Lacava se desempeñaba como intendente municipal y promovía, entre otras iniciativas, la creación de una cooperativa vinculada con la actividad comercial y el movimiento de bienes.
El recuerdo llevó también a evocar una etapa compleja de la historia de la ciudad, marcada por las inundaciones de 1959 y por importantes necesidades de infraestructura.
“Me parece que este es un momento mágico, fantástico, porque todo lo que está atrás ahora está adelante”, expresó Sauret.
En ese sentido, consideró que la concreción de la operación puede convertirse en una oportunidad para fortalecer los vínculos y abrir nuevas posibilidades de trabajo conjunto.
El valor afectivo del edificio
Para las autoridades de COPUL, la transferencia del inmueble tuvo además un componente especial por la historia que la cooperativa construyó en ese lugar durante muchos años.
“Estamos muy contentos de que el edificio que vamos a dejar después de muchos años de haber trabajado ahí, y que le tenemos tanto cariño y que hay muchas personas fundadoras que tenemos gran parte de nuestra vida ahí, que caiga en manos iguales o mejores que las nuestras”, se expresó durante el acto.
En ese sentido, se valoró especialmente que el inmueble continúe vinculado a una institución con una fuerte presencia educativa y comunitaria.
“Ustedes garantizan de que eso va a seguir siendo un edificio para el servicio de la comunidad”, se destacó.
La despedida del edificio fue planteada no como un cierre definitivo, sino como una continuidad institucional. Durante el encuentro incluso surgió una referencia a una mesa que formó parte de las reuniones de COPUL y que permanecerá en el inmueble.
“La mesa es una invitación para que sigamos juntos”, manifestó Sauret, al considerar que ese elemento puede funcionar como un símbolo del vínculo que ambas instituciones pretenden mantener hacia adelante.
“Ustedes quedan en la mesa, y la mesa es una invitación para que sigamos juntos”, agregó.
Una nueva etapa para Rocamora 420
La incorporación del inmueble permitirá a La Fraternidad ampliar sus posibilidades de infraestructura y planificar nuevos espacios de acuerdo con las necesidades que surjan del crecimiento de sus actividades.
Entre los proyectos contemplados se encuentra el fortalecimiento y la ampliación de los espacios destinados al Internado Universitario, además de la posibilidad de generar nuevos ámbitos administrativos, salas de reuniones y sectores destinados a actividades académicas, institucionales y de formación.
La adquisición fue llevada adelante por decisión del Honorable Consejo Directivo de la Asociación Educacionista La Fraternidad, en acuerdo con la Comisión Revisora de Cuentas, y se encuentra en línea con los objetivos definidos por sus Asambleas Generales y se inscribe en el proceso de crecimiento y consolidación de la Asociación Educacionista La Fraternidad, que transita sus 150 años de trayectoria.
La incorporación del inmueble representa no solamente la suma de un nuevo bien a su patrimonio, sino también la posibilidad de contar con mayor infraestructura para acompañar sus proyectos educativos y universitarios.
La institución prevé que el nuevo espacio permita responder a necesidades actuales y futuras, ampliando las posibilidades de desarrollo del Internado Universitario y generando ámbitos destinados a la administración, reuniones, actividades académicas, institucionales y de formación.
Al mismo tiempo, el inmueble de Rocamora 420 inicia una nueva etapa de su historia. Para COPUL, representa la continuidad de un edificio cargado de recuerdos y, para La Fraternidad, la incorporación de un nuevo espacio para proyectar el futuro.

La operación deja además abierta una posibilidad que fue reiteradamente mencionada durante el encuentro: que la relación entre ambas instituciones no termine con la firma de la escritura, sino que, por el contrario, encuentre en ella un nuevo punto de partida para generar proyectos, vínculos y acciones en beneficio de la comunidad de Concepción del Uruguay.