El Niño podría alcanzar una intensidad histórica y favorecer un nuevo récord de calor en 2027

Los modelos climáticos anticipan un fuerte calentamiento de las aguas del Pacífico ecuatorial entre finales de 2026 y comienzos de 2027. El fenómeno podría superar la intensidad de episodios anteriores y, combinado con el calentamiento global, elevar las temperaturas a niveles inéditos.
23/08/2026

El fenómeno El Niño continúa fortaleciéndose en el océano Pacífico y las proyecciones climáticas anticipan que podría alcanzar una intensidad excepcional entre finales de 2026 y comienzos de 2027.

De acuerdo con las estimaciones más recientes, existe una probabilidad superior al 90% de que el episodio alcance la categoría de “muy fuerte” durante el otoño y el invierno del hemisferio norte. Además, se calcula un 69% de probabilidad de que entre octubre y diciembre de 2026 supere la intensidad de los episodios registrados desde 1950.

El fenómeno se produce cuando las temperaturas de la superficie del mar en una zona del Pacífico ecuatorial permanecen por encima de los valores habituales, acompañado por modificaciones en los vientos, la presión atmosférica, las lluvias y la circulación tropical.

La Organización Meteorológica Mundial informó que los principales centros climáticos proyectan anomalías estacionales superiores a los 2,9 grados en regiones clave del Pacífico y anticipó que El Niño continuará intensificándose, con posibles efectos sobre el clima global.

Un posible impacto en las temperaturas globales

Una de las principales preocupaciones está relacionada con la combinación entre este fenómeno natural y el calentamiento global provocado por la acumulación de gases de efecto invernadero.

El Niño suele generar un aumento temporal de la temperatura media del planeta. En este caso, el fenómeno se desarrollaría sobre océanos y continentes que ya presentan temperaturas elevadas, lo que podría contribuir a que 2027 se convierta en el año más caluroso desde el inicio de los registros.

Sin embargo, se trata todavía de una proyección y su evolución dependerá de factores como la duración del episodio, el momento en que alcance su máxima intensidad y la interacción entre el océano y la atmósfera.

Posibles cambios en las lluvias

Los efectos de El Niño no serán iguales en todas las regiones del planeta. Algunas zonas podrían enfrentar sequías, olas de calor e incendios, mientras que otras podrían experimentar lluvias abundantes, tormentas e inundaciones.

Entre las áreas señaladas con mayor riesgo de déficit hídrico aparecen sectores tropicales, el sur de África y el noreste de Australia. En el noroeste de Europa, en cambio, se prevén condiciones más húmedas y una mayor frecuencia de tormentas durante el otoño y el invierno.

Los modelos también contemplan la posible aparición de una fase positiva del Dipolo del Océano Índico y temperaturas superiores a las normales en el Atlántico tropical. La interacción entre estos factores podría profundizar las alteraciones en las precipitaciones y aumentar la posibilidad de episodios meteorológicos severos.

Ante este escenario, los organismos meteorológicos remarcan que los pronósticos permiten anticipar posibles riesgos y preparar respuestas frente a eventos climáticos extremos.

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