El Papa Francisco lavó los pies de 12 detenidas en una cárcel de Roma

28/03/2024

Foto: Vatican Media

El Papa Francisco le lavó los pies a 12 mujeres detenidas en la cárcel de Rebibbia, en la periferia de Roma, Italia, evocando el gesto de Jesús con los apóstoles en la Última Cena.

“Jesús perdona todo”, recordó a todos los presentes el Papa, que desde que fue electo, hace 11 años, volvió a elegir un lugar de sufrimiento para realizar este rito de la llamada Misa In Coena Domini del Triduo pascual.

En un sermón muy breve y simple, que improvisó después de la lectura del Evangelio, Francisco explicó el significado de los dos momentos clave de la Última Cena. “El lavado de pies de Jesús: Jesús se humilla y con este gesto nos hace entender lo que había dicho: ‘Yo no he venido para ser servido, sino para servir’. Nos enseña el camino del servicio”, dijo, con buena voz, ya recuperado de una bronquitis.

Por otro lado, evocó la traición de Judas, destacando que, sin embargo, “Jesús perdona todo”.

“Jesús perdona siempre. Sólo nos pide que nosotros pidamos el perdón”, subrayó, al evocar que una vez oyó de boca de una “viejita sabia, del pueblo” una frase que suele repetir una y otra vez, desde el comienzo del pontificado, sobre todo cuando visita prisiones: “Jesús no se cansa nunca de perdonar, somos nosotros que nos cansamos de pedir perdón”.

“Pidamos hoy al Señor la gracia de no cansarnos. Siempre, todos nosotros tenemos pequeños fracasos, grandes fracasos: cada uno tiene su propia historia. Pero el Señor nos espera siempre, con los brazos abiertos y no se cansa nunca de perdonar”, siguió, enviando un mensaje de enorme esperanza. Y anunció: “Ahora haremos el mismo gesto que hizo Jesús: lavar los pies”. “Es un gesto que llama la atención sobre la vocación de servicio”, volvió a explicar. “Pidamos al Señor que nos haga crecer, a todos nosotros, en la vocación del servicio”, rogó.

Las 12 mujeres seleccionadas para el lavado de pies se sentaron sobre una tarima levantada al costado del altar, para evitarle dificultades al Papa Francisco, como tener que agacharse, que estaba en sillas de ruedas.

Acompañado por dos ayudantes, sentado en su silla de ruedas Francisco fue lavando y besando los pies, con cuidado, una por una, a doce detenidas de diversas edades y nacionalidades -Italia, Bosnia, Ucrania, Perú, Bulgaria, Nigeria y Venezuela-, evidentemente emocionadas, según las imágenes que transmitió Vatican News.