2026-09-11

ATE advierte un aumento de los casos de violencia laboral y reclama fortalecer las herramientas de prevención

Desde la Secretaría de Género y Diversidad de ATE Entre Ríos señalaron que crecieron las situaciones de violencia verbal, simbólica e institucional en distintos ámbitos de trabajo. También remarcaron el impacto de los recortes en las políticas de género y la necesidad de sostener equipos interdisciplinarios para atender las denuncias.

La Secretaría de Género y Diversidad de ATE Entre Ríos continúa desarrollando capacitaciones y acciones destinadas a prevenir y abordar situaciones de violencia laboral en los distintos ámbitos de la administración pública. En diálogo con el programa En Primera Persona, Gisela Torres, integrante de la organización y referente del área, explicó cómo trabajan actualmente y cuáles son las principales situaciones que llegan a la organización.

Torres explicó que la formación comenzó a desarrollarse a partir de una línea impulsada por la Secretaría de Género de ATE a nivel nacional, con el objetivo de capacitar a quienes ocupan responsabilidades vinculadas con género en las distintas provincias.

En ese marco, destacó especialmente la capacitación relacionada con el Convenio 190 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), una herramienta que, según explicó, comenzó siendo una instancia de formación y posteriormente adquirió una importancia central para el trabajo sindical frente a las situaciones de violencia laboral.

“Después el 190 pasó a ser una herramienta sindical en cuanto a la violencia laboral”, explicó Torres, quien señaló que desde 2023 comenzaron a aparecer con mayor frecuencia diferentes situaciones que requieren intervención.

Violencia verbal, simbólica e institucional

La referente de ATE señaló que las denuncias que reciben no se limitan a situaciones de violencia física, sino que existe una importante cantidad de casos relacionados con violencia verbal, simbólica e institucional.

“Tenemos muchísimas denuncias en cuanto a lo que es la violencia verbal, simbólica, institucional”, sostuvo.

A esas modalidades se sumó, según explicó, una nueva forma de violencia vinculada con el uso de las tecnologías y los medios de comunicación internos de las instituciones.

Torres mencionó situaciones que se producen mediante WhatsApp, comunicados y otras herramientas digitales utilizadas en los ámbitos laborales. Según afirmó, este tipo de situaciones se incrementó en los últimos tiempos y constituye una de las problemáticas que actualmente deben abordar desde la Secretaría de Género.

La referente explicó que el Convenio 190 tiene un alcance amplio y permite trabajar sobre situaciones que afectan a trabajadores de distintos ámbitos, tanto nacionales como provinciales y municipales.

Comedores escolares y establecimientos de salud, entre los sectores con más casos

Consultada sobre los espacios donde se registra una mayor cantidad de situaciones, Torres señaló que los casos aparecen en distintos sectores de la administración pública, aunque identificó especialmente a los trabajadores de comedores escolares, al personal no docente de las instituciones educativas y a trabajadores del área de salud.

En el caso de las escuelas, explicó que muchas veces conviven trabajadores que dependen de diferentes normativas y organismos dentro de un mismo edificio. Sin embargo, cuando se produce una situación de violencia laboral, todos pueden recurrir a los mecanismos previstos para abordar el conflicto.

“Las instituciones escolares tienen por un lado a los docentes y por otro a los compañeros que están en la parte del comedor. Son diferentes espacios que conviven en un mismo lugar físico y quizás tienen diferentes normativas, pero ante un problema de violencia laboral se puede recurrir al mismo ámbito”, explicó.

La importancia de prevenir antes de llegar a la Justicia

Uno de los objetivos que plantea la Secretaría de Género de ATE es que las herramientas previstas por el Convenio 190 no sean utilizadas únicamente cuando el conflicto ya llegó a una situación extrema.

Torres explicó que buscan trabajar desde la prevención, la capacitación y el fortalecimiento de los trabajadores y de las propias instituciones.

En ese sentido, señaló que existen distintas vías para realizar una denuncia y que una de ellas es recurrir a la Secretaría de Trabajo o a sus delegaciones. También existe la posibilidad de avanzar por la vía judicial cuando la gravedad o las características de la situación lo requieren.

Sin embargo, remarcó que el objetivo del trabajo sindical es, en muchos casos, intentar resolver y prevenir las situaciones antes de que necesariamente lleguen a una instancia judicial.

“No buscamos generalmente llevarlo al ámbito judicial, sino tratar de utilizar esta herramienta para la prevención, la capacitación y el fortalecimiento dentro de las instituciones”, explicó.

Cada institución debe contar con herramientas propias

Torres destacó que una de las características del Convenio 190 es que permite trabajar sobre las particularidades de cada ámbito laboral.

En ese sentido, explicó que no todas las instituciones tienen las mismas características ni enfrentan los mismos problemas, por lo que las herramientas y protocolos deben adecuarse a cada realidad.

“Es un marco legal muy rico porque ayuda a empezar a visibilizar y hacer un trabajo con todos los compañeros que están dentro de las instituciones”, señaló.

El trabajo alcanza tanto a trabajadores afiliados como a quienes no pertenecen al sindicato, ya que, según explicó, se trata de situaciones que forman parte de la vida cotidiana de los espacios laborales.

Además, desde ATE buscan avanzar en la elaboración e implementación de protocolos específicos para abordar situaciones de violencia dentro de cada institución.

Denuncias por situaciones cotidianas

Durante la entrevista, Torres también relató algunas situaciones que pueden parecer menores, pero que, según explicó, forman parte de un conjunto de prácticas que afectan las condiciones laborales.

Entre los casos mencionó la prohibición de utilizar espacios que los trabajadores tenían destinados para sus momentos de descanso.

“Había compañeros que tenían en su rutina diaria un lugar donde descansar, tomarse un mate o una leche para continuar con su jornada laboral, y ahora les prohíben la entrada”, explicó.

Para la referente, estas situaciones también pueden constituir formas de violencia laboral, especialmente cuando se convierten en prácticas sistemáticas que afectan el bienestar cotidiano de los trabajadores.

También hizo referencia a las condiciones edilicias de algunos espacios de trabajo. Señaló que existen lugares donde los trabajadores cuentan formalmente con un espacio destinado al descanso o para cambiarse, pero las condiciones no son adecuadas.

“Las condiciones edilicias no son propias, no son favorables ni están en condiciones como para que el compañero pueda seguir su rutina”, sostuvo.

Cómo interviene ATE ante una denuncia

Torres explicó que el procedimiento comienza acompañando al trabajador o trabajadora que atraviesa una situación de violencia.

En primera instancia se intenta abordar el conflicto dentro de la propia institución y recurrir a los responsables directos. Si no existe una respuesta, la situación puede escalar hacia autoridades superiores.

“Primero atendemos desde los trabajadores y después vamos haciendo toda la instancia institucional que se deba hacer en cada uno de los lugares”, explicó.

El objetivo, según señaló, es agotar las instancias institucionales antes de avanzar hacia otros ámbitos.

Pero además de la intervención formal, la referente remarcó la importancia de brindar contención a la persona afectada.

“Para nosotros como gremio es fundamental contener al compañero o la compañera que está atravesando la situación de violencia”, afirmó.

En casos considerados extremos, explicó, también han tenido que recurrir a asambleas y otras herramientas sindicales para intervenir ante situaciones que incluso podían comprometer la integridad de trabajadores y usuarios.

El impacto de los recortes en las políticas de género

Durante la entrevista también se abordó el impacto que tienen los recortes presupuestarios y el debilitamiento de organismos vinculados con las políticas de género.

Torres sostuvo que desde hace varios años existe un proceso de reducción de recursos tanto a nivel nacional como provincial y aseguró que esto afecta directamente las posibilidades de prevenir y abordar situaciones de violencia de género y violencia laboral.

“Tenemos un montón de problemas y hay un desguace total en cuanto a lo que es poder realizar las denuncias”, afirmó.

Ante este escenario, explicó que desde ATE buscan trabajar a nivel local y analizar qué herramientas existen en cada ciudad para poder articular respuestas.

Según Torres, el funcionamiento de estos mecanismos depende en buena medida de las decisiones políticas de cada gobierno municipal.

Como ejemplo, mencionó el caso de Paraná, donde destacó la decisión de la gestión municipal de incorporar organismos y efectores destinados a fortalecer las herramientas de protección frente a situaciones de violencia.

“Depende muchísimo del color y las decisiones políticas de cada lugar para abordar esto”, sostuvo.

La necesidad de equipos interdisciplinarios

Otro de los puntos señalados durante la entrevista fue la necesidad de sostener equipos interdisciplinarios que puedan intervenir frente a las diferentes dimensiones que atraviesan las situaciones de violencia.

Torres remarcó que la violencia laboral no puede analizarse desde una única perspectiva, ya que puede involucrar aspectos psicológicos, sociales, institucionales y legales.

“La violencia laboral no tiene solamente una dimensión, sino que es una integralidad donde se debe abordar”, explicó.

Por ese motivo, consideró fundamental que las políticas públicas contemplen equipos preparados para intervenir y acompañar a las personas afectadas.

La referente de ATE también señaló que el sostenimiento de estos programas depende de decisiones políticas y de la voluntad de mantener los equipos y organismos que trabajan en la temática.

Una herramienta para visibilizar la violencia en los lugares de trabajo

Finalmente, Torres destacó la importancia de continuar capacitando a los trabajadores para que puedan reconocer situaciones de violencia laboral y sepan qué herramientas tienen disponibles para actuar.

En ese sentido, sostuvo que el Convenio 190 permitió ampliar la mirada sobre este tipo de problemáticas y comenzar a identificar conductas que anteriormente podían naturalizarse dentro de los espacios laborales.

Desde ATE Entre Ríos plantean que la capacitación, la prevención y el acompañamiento son herramientas fundamentales para evitar que los conflictos escalen y para garantizar ámbitos de trabajo donde los empleados puedan desarrollar sus tareas en condiciones dignas y respetuosas.

 
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