2026-09-07

Concepción del Uruguay se prepara para una posible crecida del río: advierten que podría no haber playa este verano

Concepción del Uruguay comenzó a reforzar su preparación ante un escenario de posibles crecidas del río Uruguay durante los próximos meses. Leonardo Cergneux, responsable de Obras Sanitarias, contó que el Municipio ya mantuvo varias reuniones con las fuerzas de seguridad y distintas áreas municipales para coordinar un operativo frente a las condiciones climáticas que podrían presentarse durante la primavera y el verano.

La planificación comenzó hace aproximadamente un mes y medio o dos meses, cuando el intendente José Eduardo Lauritto convocó a las instituciones vinculadas con la prevención y la respuesta ante emergencias. Desde entonces, según explicó Leonardo Cergneux, en el programa "En Primera Persona" en Mavi TV, se realizaron tres o cuatro encuentros para organizar las tareas necesarias ante una eventual crecida.

El funcionario vinculó este escenario con los pronósticos que anticipan un período de lluvias importantes durante octubre y noviembre. A esto se suma la información proporcionada por Salto Grande y los organismos vinculados con la hidrología, que ya anticipan un panorama complicado para la temporada de verano.

“Seguramente no vamos a tener playa este verano”, señaló Cergneux, al referirse a las previsiones sobre el comportamiento del río. El objetivo, explicó, no pasa solamente por afrontar una eventual crecida, sino por reducir al máximo el impacto sobre la ciudad y acelerar el drenaje del agua en caso de inundaciones.

En ese sentido, uno de los trabajos preventivos ya realizados fue la revisión y limpieza de las defensas norte y sur. La intención es que, si el río alcanza una cota elevada y el agua ingresa a determinados sectores urbanos, las condiciones de las defensas y los sistemas de evacuación permitan actuar rápidamente.

El agua potable, otro de los puntos a controlar

Una crecida importante del río también puede tener consecuencias sobre el proceso de potabilización, aunque Cergneux aclaró que esto no significa necesariamente que el agua deje de ser potable.

El principal efecto que puede observarse es un aumento de la turbidez. Cuando el río crece y se producen movimientos importantes en el agua, aumenta la cantidad de sedimentos y el proceso de potabilización requiere mayores controles.

“Hay que ir controlando la planta y agregándole más elementos para que se pueda potabilizar como es siempre”, explicó el responsable de Obras Sanitarias.

Esto implica que, durante períodos de crecida, el personal debe realizar un seguimiento permanente de las condiciones del agua y adaptar el tratamiento para garantizar que el servicio continúe cumpliendo con los parámetros correspondientes.

El tema adquiere especial importancia teniendo en cuenta que la ciudad depende en gran medida de la captación de agua del río. Una situación extrema no solo podría generar inconvenientes por la inundación de determinados sectores, sino también complicar el funcionamiento de la infraestructura necesaria para garantizar el abastecimiento.

Un operativo que depende de las cuentas municipales

Además de la cuestión operativa, la preparación frente a una eventual emergencia tiene otro componente: el económico.

Cergneux reconoció que todas las áreas municipales tienen una demanda importante y que el intendente y el contador municipal deben realizar un seguimiento permanente de los recursos disponibles para poder anticiparse a las necesidades que puedan surgir.

Según afirmó, las tareas preventivas y las obras que se están realizando para enfrentar los posibles efectos de El Niño se llevan adelante sin fondos extraordinarios provenientes de los gobiernos provincial o nacional.

“El esfuerzo es únicamente municipal”, sostuvo el funcionario, quien aseguró que las obras y acciones de prevención se financian con recursos propios de la Municipalidad y con la coparticipación nacional.

Esto significa que, ante una eventual inundación, el Municipio también debería afrontar con sus propios recursos buena parte de las tareas de respuesta y asistencia.

Por ahora, la estrategia es anticiparse. Reuniones entre organismos, limpieza de las defensas, seguimiento del río y preparación de los equipos forman parte de un esquema que busca evitar que una eventual crecida se transforme en una emergencia mayor.

Mientras los pronósticos apuntan a meses de lluvias intensas y desde Salto Grande ya se advierte sobre un verano con pocas posibilidades de recuperar las playas, la ciudad intenta llegar a ese período con la infraestructura y los equipos preparados para responder ante un escenario que, por el momento, todavía depende de cómo evolucione el río y el clima.

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