2026-09-01

Alertan por el avance del picudo rojo: “Nos podemos quedar sin palmeras en Entre Ríos”

El ingeniero en Producción Agropecuaria Francisco Peragallo advirtió que el picudo rojo, una plaga considerada una de las más destructivas del mundo para las palmeras, ya fue detectada en Colonia Elía y podría estar presente en Concepción del Uruguay. Explicó que el insecto llegó desde Asia, cruzó desde Uruguay y alertó que, si no se toman medidas urgentes, el impacto sobre los palmares entrerrianos podría ser irreversible.

Durante una entrevista en Mavi TV, en el programa "En Primera Persona", Francisco Peragallo explicó que el picudo rojo (Rhynchophorus ferrugineus) es un insecto originario de Asia y considerado a nivel mundial “el asesino perfecto de las palmeras”.

“El picudo rojo ya ingresó al Uruguay hace más de dos años por el puerto de Montevideo y hoy ya cruzó el río Uruguay. Lo tenemos detectado en Colonia Elía, a muy pocos kilómetros de Concepción del Uruguay”, señaló.

El especialista remarcó que existe un picudo nativo, conocido como picudo negro, que desde hace años afecta algunas especies de palmeras en la región, pero aclaró que el picudo rojo representa una amenaza mucho mayor por su velocidad de reproducción y el daño que provoca.

¿Cómo mata a las palmeras?

Peragallo explicó que el insecto deposita sus huevos dentro de la palmera y que las larvas comienzan a alimentarse del interior del tronco, donde resulta prácticamente imposible alcanzarlas con insecticidas convencionales.

“El problema es que cuando vemos la palmera seca ya es demasiado tarde. El síntoma puede aparecer dos, tres o hasta cuatro años después de que el insecto ingresó.”

Según indicó, las primeras en verse afectadas son las Phoenix canariensis, las tradicionales palmeras ornamentales que se encuentran en plazas, iglesias y espacios públicos de muchas ciudades entrerrianas.

“Nos podemos quedar sin palmeras”

El ingeniero fue contundente al describir el escenario que enfrenta la provincia.

“Hoy la perspectiva que tenemos es que nos podemos quedar sin palmeras y no estoy hablando de un problema dentro de cien años. Estamos hablando de una amenaza real.”

Advirtió que el avance de la plaga ya provocó graves daños en Uruguay y recordó que países como España y otros de Europa llevan años intentando combatirla sin lograr erradicarla completamente.

Qué hizo Uruguay y qué falta en Argentina

Peragallo destacó que Uruguay implementó un plan nacional de control con apoyo de especialistas internacionales, financiamiento estatal y monitoreo permanente de las zonas afectadas.

“Allí delimitaron áreas con presencia confirmada, zonas de sospecha y zonas libres. Se colocaron trampas, se contrataron profesionales y se destinó presupuesto específico para combatir la plaga.”

En contraste, sostuvo que en Argentina las acciones todavía son insuficientes.

“Tenemos una alerta sanitaria de Senasa, pero eso solo sirve para confirmar la presencia del insecto. No alcanza para frenar su avance.”

También señaló que organismos técnicos como el INTA cuentan con especialistas, pero muchas veces carecen de recursos para desarrollar tareas de monitoreo y control.

¿Existe una solución?

Consultado sobre las alternativas para combatir el insecto, explicó que uno de los tratamientos más efectivos es la endoterapia, una técnica que consiste en inyectar un insecticida directamente dentro de la palmera.

Sin embargo, aclaró que es un procedimiento costoso.

“Cada tratamiento ronda los 60 dólares por palmera, por eso es imposible aplicarlo de manera masiva en todos los palmares.”

También indicó que existen investigaciones sobre hongos entomopatógenos, capaces de afectar al insecto de manera biológica, y algunos registros de aves que podrían alimentarse del picudo, aunque todavía no representan un método de control comprobado.

El Palmar también está en riesgo

Además de referirse al picudo rojo, Peragallo habló de su trabajo de conservación en el entorno del Parque Nacional El Palmar y aseguró que el histórico palmar entrerriano enfrenta otro problema de larga data: la falta de regeneración natural.

“El palmar que vemos desde la ruta es un geriátrico. Son palmeras de 300 o 400 años, pero casi no hay ejemplares jóvenes que lleguen a crecer.”

Explicó que nacen miles de pequeñas palmeras, pero la mayoría muere durante los primeros años por distintos factores que actualmente están siendo investigados.

“La primera herramienta es la conciencia”

Para el ingeniero, el combate contra el picudo rojo requiere una estrategia conjunta entre organismos públicos, investigadores y la comunidad.

“La difusión es fundamental. La gente tiene que saber que este problema existe porque la primera herramienta para enfrentarlo es tomar conciencia.”

Peragallo concluyó que todavía hay posibilidades de reducir el impacto de la plaga, pero insistió en que es necesario actuar rápidamente para proteger uno de los paisajes más emblemáticos de Entre Ríos: sus palmeras y los palmares naturales.

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