Patentes de papel: qué ocurren en caso de accidentes, robos y multas de tránsito
La imagen se repite desde hace varios meses en calles, avenidas y autopistas de todo el país: vehículos que en lugar de la tradicional chapa metálica llevan una patente provisoria de papel, pegada en el parabrisas o en la luneta. El fenómeno, que comenzó como una excepción transitoria, se volvió cotidiano debido al faltante de insumos para la fabricación de matrículas metálicas.
La situación, que afecta a quienes adquieren un 0 kilómetro, o necesitan reponer una chapa robada o extraviada, no solo generó demoras administrativas, sino que también abrió interrogantes legales y operativos: ¿qué sucede si un auto con patente provisoria choca y se da a la fuga? ¿Y si no tiene ninguna identificación visible?
El uso de estas patentes en papel, que en condiciones normales tienen una duración máxima de 15 días, se extendió hasta los 180 días, producto de la acumulación de pedidos y la transición entre proveedores.
Durante ese lapso, la DNRPA implementó una serie de medidas paliativas para no frenar el registro de nuevos vehículos y permitir que estos pudieran circular.
El problema aparece cuando ese vehículo protagoniza un siniestro o se ve involucrado en una situación irregular. Si el conductor se da a la fuga y la patente provisoria no puede ser anotada o fotografiada, identificar al titular del auto se vuelve complicado.
Aunque el documento provisorio está asociado a una persona determinada y su registro es oficial, en la práctica su visibilidad y resistencia son limitadas. Al estar hechos de papel, muchos se dañan con el tiempo, se decoloran por el sol, se despegan con la humedad o simplemente se rompen con el uso cotidiano.
Complicaciones para las aseguradoras
Desde las aseguradoras, expresaron que la falta de chapa metálica les genera complicaciones. Aunque algunas compañías aceptan la patente provisoria, siempre que esté claramente visible en el parabrisas y se pueda identificar el número, la decisión final “queda a criterio de cada compañía”.
De hecho, la Superintendencia de Seguros de la Nación exige que el vehículo tenga una identificación registrada. Si alguien se presenta a asegurar un auto sin chapa, el trámite requiere una consulta interna: “Si la compañía lo autoriza, se toma; si no, no se puede emitir la póliza”.
En situaciones de siniestros, si un auto sin patente colisiona y luego escapa, el damnificado puede enfrentarse a una situación compleja: “Ahí es un problema, ya que no le podrá reclamar a nadie los daños”, señalaron.
En caso de que el vehículo culpable haya sido identificado, pero sin chapa visible, se debe verificar su número de chasis y motor con los datos de la cédula verde.
Desde el punto de vista legal, la Ley 2148 del Código de Tránsito y Transporte de la Ciudad de Buenos Aires, en su Anexo I Capítulo 4.1.8, establece que “todos los vehículos motorizados destinados a circular en la vía pública deben llevar instaladas las placas oficiales de identificación de dominio entregadas por la autoridad competente a nivel nacional”. Se trata de una obligación que alcanza tanto a vehículos en circulación como a aquellos que estén estacionados o detenidos.
El incumplimiento puede derivar en sanciones severas. Circular sin patente —o con una en mal estado, ilegible, doblada, tapada o colocada de forma antirreglamentaria— constituye una infracción que acarrea una multa de 1.000 unidades fijas, lo que equivale a $731.620, según el valor actualizado de la UF en la Ciudad. Además, se aplica el descuento de 10 puntos en el sistema de scoring.